Alemania pasó por encima a Portugal y el fútbol nos repite
una lección que siempre escuchamos: el equipo está por encima de las individualidades.
Así, priorizando el juego colectivo antes que el juego personal, los dirigidos
por Joachim Low se dieron un banquete.
Bastaron algunos minutos para concluir que sería un partido
fácil para Alemania. Mientras los de blanco dejaban la zona del delantero libre
para alguna aparición repentina tras una elaboración en conjunto del juego
asociado, Portugal apelaba a que Nani o Cristiano Ronaldo resuelvan en jugadas
individuales por las bandas y generen peligro por ahí. A los doce esa
superioridad se reflejó en el marcador. Thomas Muller, tras ejecutar de tiro
penal la falta que le hicieron a Mario Goetze, puso el primer tanto del
partido.
Mats Hummels, quien se fue lesionado sobre el final del
partido, alargó la cuenta alemana a los 32 minutos con potente cabezazo. Y en
la última del primer tiempo, nuevamente Muller apareció para decretar la
goleada en apenas una mitad. El segundo tiempo tuvo un juego similar, pero solo
un gol. Fue también de Thomas y a doce minutos del final del partido. Con ese
marcador acabó todo.
La clase de fútbol germana fue total. Priorizando un equipo
y un proceso que se puede decir que lleva prácticamente ocho años de trabajo
continuo. Las diferencias en cuanto a esto fueron claras, hubo un solo equipo
en cancha. El Alemania que goleó y se postula como firme candidato al título.






